Su complexión pequeña y robusta hace que la cabeza parezca más
larga de lo que en realidad es. Stop ligero y morro fuerte. Ojos oscuros y
almendrados, nariz ancha y orejas pequeñas y puntiagudas. Cuello grueso
y de longitud moderada y hombros pegados al cuerpo. Cola de mediana longitud
llevada alta. Pelaje: duro, denso y rígido. Presenta barba. Color:
negro, trigo o leonado.
Con la educación del Terrier escocés hay que ser constante,
pues es poco obediente y muy obstinado. Es necesario demostrarle quién
lleva las riendas y hasta dónde alcanza su libertad. No necesita excesivo
ejercicio, pero sí un aseo cuidadoso (aunque sencillo) y un esquilado
ocasional.
Tiene una fuerte personalidad. Elige a sus amigos y es receloso con los desconocidos,
aunque amistoso y simpático con los que conoce. Tranquilo pero activo,
serio pero fogoso, poco obediente pero de inteligencia rápida, el Terrier
escocés es un perro independiente y obstinado, características
que compensa con un humor estable y desprovisto de toda malicia.
Tiene una tradición centenaria. Hasta el siglo pasado, se consideraba
un buen cazador y ostentaba diferentes nombres, hasta que, con la cría
de perros de raza, recibió el de Terrier escocés. Fue el capitán
Gordon Murray quién impulsó las características propias
de estos originales e incluso divertidos ejemplares.
El Terrier escocés es un perro poco ruidoso que necesita poco ejercicio,
características que parecen hacer de él el perro apropiado para
la ciudad. Sin embargo, no está hecho para la vida en apartamento,
pues es muy activo y poco obediente. Es un gran cazador de zorros, tejones
y nutrias.
Pros:
- Inteligente y valiente.
- Requiere poco ejercicio.
- Aseo poco complicado.