El Cocker spaniel inglés es un perro activo y simpático
de cuerpo fuerte y compacto que baja ligeramente hacia la cola. La cabeza
(hocico cuadrado y mandíbulas poderosas) es larga y tiene el stop marcado.
Los ojos son grandes y dulces, y nunca de color claro. Las orejas, insertadas
y bastante bajas, son largas y sedosas. La cola, cortada no demasiado corta,
sigue la línea del lomo. Pelaje: liso, uniforme, sedoso, con bastantes
franjas (nunca rizadas). Color: negro o leonado dorado, ruano, tricolor o
abigarrado.
Es indispensable enseñarle a obedecer y vigilar su dieta, pues siempre
están hambrientos. Precisan un aseo regular, con especial atención
en los pies y las orejas, y un esquilado ocasional. En según que zonas
debe controlarse el pelaje excesivo. Debe hacer suficiente ejercicio para
no engordar, pues es propenso a ello.
Es un activo perro de campo y un inteligente y afectuoso perro de familia
con mucho temperamento. El Cocker es un compañero encantador, que tiene
la particularidad de agitar sin cesar su cola semimutilada. Debería
comprobarse el carácter de los progenitores de los cachorros de linaje
unicolores.
Como en los otros spaniels y los épagneuls, sus lejanos antepasados
han de buscarse entre los perros de muestra llamados rastreros de la Edad
Media. A principios del Siglo XIX comienza a llamarse Cocker a un spaniel
de pequeño tamaño, pero no fue reconocido como raza original
hasta principios del siglo siguiente.
Posee un olfato muy desarrollado y se revela un excelente perro de caza en
los pantanos y bosques. Las características de su caza son un rastreo
a gran distancia, una persecución con ladridos y un cobro apasionado.
Su tamaño reducido le permite sortear malezas y zarzas. Los rasgos
de su carácter le hacen ser especialmente apropiado para la vida en
familia.
Pros:
- Gran olfato y agilidad.
- Útil para la caza.
- Adorable compañía.
- Simpático.