El Bóxer es un perro fuerte, ágil, de estructura "en cuadro",
musculoso, de tamaño mediano. La cabeza es cuadrada y el morro corto
y ancho, la mandíbula inferior sobresale ligeramente y cuelga un poco
por lo que babea, la nariz es respingona y las orejas caídas, lo que
le da un aspecto peculiar que recuerda al Bulldog. El pelo es corto y brillante
de un color pardo, leonado o fuego con zonas blancas (la librea, la parte
inferior de las patas y el vientre). La cola suele estar amputada.
Es un perro que necesita pocos cuidados, en lo que se refiere al mantenimiento
del pelaje. Aunque es capaz de vivir en apartamentos normales necesita mucho
ejercicio para liberar toda la energía que tiene. Hay que tener en
cuenta la paciencia y cariño necesarios en el proceso de adiestramiento.
Al contrario de lo que su aspecto puede sugerir no es nada fiero, sino todo
lo contrario, es un perro muy afable y alegre, siempre dispuesto a jugar con
una energía que no parece tener límites y sobre todo destaca
un gran cariño por los niños. De todas formas no hay que dejarse
deslumbrar por todas estas cualidades de los bóxers y tener en cuenta
que son algo desobedientes y cariñosamente testarudos, sobre todo en
su juventud, lo que implica que su proceso de adiestramiento debe basarse
fundamentalmente en la paciencia.
El Bóxer apareció como raza a finales del siglo pasado mediante
el cruce entre el Bulldog y el Büllenbeisser, que a su vez procede de
cruces entre los grandes mastines ingleses y otros perros más ágiles
como los lebreles. La primera vez que se expuso un Bóxer fue en 1.895
en Munich.
Sus ancestros fueron utilizados como perros de caza, para la que estaban especialmente
preparados con sus fuertes mandíbulas, que le permiten respirar mientras
mantienen a su presa bien agarrada, por lo que son más eficientes.
En la actualidad se utiliza como perro de guarda y compañía.
Pros:
- Alegre y vivaracho.
- Muy cariñoso con los niños.
- Muy valiente.
- Buen guardián.
- Algo payaso.