A
pesar de su pequeño tamaño, el Beagle da sensación de
robustez y resistencia, de aspecto corto y muy musculoso tanto en el cuerpo,
como los miembros y el cuello, que soporta una cabeza bien proporcionada,
con un morro moderadamente largo y unas orejas medianas que lleva caídas.
El pelaje es corto, liso y grueso alternando los colores blanco, leonado y
negro, debiendo ser la punta del morro (salvo la trufa), el extremo de la
cola y las patas de color blanco.
Se trata de un perro muy parco en necesidades de cuidados y aseo. Agradece
todo aquello que signifique paseo, carreras, o ejercicio. En su educación
debe predominar la paciencia y la firmeza ante su terquedad, lo que se hace
difícil ante su simpatía sobre todo cuando son cachorros.
El Beagle es un perro encantador que se caracteriza por ser alegre, paciente,
dócil e inteligente. Con los niños es ideal, ya que no se cansa
de jugar nunca con ellos y soporta estoicamente las "perrerías"
que los niños les hacen. A pesar de todas estas características
también hay que tener en cuenta que podríamos definirlo como
un "pequeño tozudo".
El origen del Beagle es confuso, abogando algunos autores por un origen mediterráneo
siendo llevado a Inglaterra por los normandos durante su invasión del
año 1066, mientras que otros autores apuntan que hay referencias a
esta raza en textos escoceses del siglo III. Sea cual fuere su origen remoto
a partir de los siglos XV y XVI, se les encuentra relacionados con las cacerías
de la realeza británica.
En su Inglaterra natal es utilizado como perro de caza en jauría, sobre
todo de liebres. En Estados Unidos se le utiliza como cazador de mapaches
y zorros y en Francia es muy buscado como perro de jauría. Aguanta
bien el ruido de las escopetas. También es utilizado, en todo el mundo
como perro de compañía.
Pros:
- Encantador con los niños.
- Alegre, dócil e inteligente.
- Pocos cuidados.